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2015-02-23 205630

Se manifiestan de variadas formas.

Los dragones son una de las criaturas inmortales creadas por La Madre, con la finalidad de proteger el mundo. Su origen se encuentra en unas criaturas de menores dimensiones, más llamados Nüthërok, que apenas superaban la estatura de un humano corriente.

Orígenes de los dragones.

Durante el período temprano los Nüthëkrok se mezclaban entre otros animales y eran, de hecho, animales pacíficos que por lo general rara ocasión llegaban a atacar a los humanos u otras criaturas, alimentándose básicamente de bayas y frutas.

Fue La Madre quien consideró a estas criaturas, tan colmadas de bondad y armonía que serían dignas de su confianza y a raíz de ello consideró oportuno dotarlas de la inmortalidad y la fortaleza divina, con la finalidad de que éstos seres pacíficos se ocuparan de preservar el mundo en armonía. Sin embargo, no era la naturaleza de estos seres defender nada o nadie y se tornaron inevitablemente violentas, para cumplir con aquel cometido.

Dragon

Gruñido del dragón.

Evolución.

Con el paso de las generaciones, aumentaron en sabiduría superando por mucho a la sabiduría de los humanos (esto especialmente debido a la longevidad de estas criaturas lo cual les dotaba de un amplio margen de aprendizaje). Pero tras llegar a una cúspide de sabiduría, por alguna razón ésta fue desvaneciéndose durante las siguientes generaciones, convirtiendo a los Nüthërok en seres violentos e irracionales. Eran escasos, dos o tres inclusive, los Nütherok que todavía conservaban la sabiduría y el razonamiento.

Por aquellos tiempos, los humanos ya empezaron a denominar estas criaturas "dragones" y estos eran mucho más grandes, alzándose a varios metros sobre ellos. Cada vez sus dimensiones fueron mayores y con ello, su poder. Cumplían aun así con el cometido que La Madre les había otorgado acabando con todo aquel que cometía acto contrario a la conservación de la creación.

No fueron las únicas criaturas inmortales con este cometido, ni tampoco las únicas que adquirieron poder con el paso de las generaciones, pero sí fueron las únicas que conservaron una racionalidad mínima; de hecho acabaron con muchos otros inmortales que se habían vuelto contra la voluntad de La Madre.

Relación con La Catástrofe

Fue un recelo mutuo entre humanos y dragones, el que guió a estas criaturas a arrasar con las tierras de los humanos de Isílnaren. Los humanos de Isílnaren habían expandido sus ciudades en una mesura impresionante, conectándose unas con otras además. Los dragones más iracundos percibieron aquella expansión repentina y cuya progresión había parecido intensificarse de forma exponencial, como un claro acto de hostilidad hacia la naturaleza y la creación de La Madre.