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2015-08-20 171436

Los humanos existen desde el comienzo de los tiempos 

Es una de las Razas Oficiales del universo de Isílnaren. Esto significa que es una de las razas racionales de Isílnaren. Existen en este mundo desde el principio de los tiempos. Seres muy venerados por la madre debido a que fueron los que asumieron mayor afección por las emociones y los sentimientos. Äidín les otorgó durante largos años, de protección mediante las criaturas de su naturaleza, y beneficiando ventajosamente a los humanos para que estos se expandieran en el mundo y lo cuidaran mejor inclusive que los guardianes de su creación, los inmortales. Fue Äidín quien puso su esperanza en ellos, imaginando que la empatía, las emociones y los sentimientos de los humanos serian los que los movieran a conservar el mundo y hacerlo perdurar tal y como ella lo deseaba. Su esperanza de vida entre cincuenta y sesenta años. 

Características de los humanos.

Los humanos son fuertes e inteligentes. Son capaces de aprender y desarrollar sus conocimientos en gran medida, y al tender a vivir en sociedades esto les permite desarrollarse tecnológica y culturalmente. Poseen una sensibilidad muy grande, muy superior al resto de las criaturas, y son junto con los Elïnts los principales precursores del arte y la literatura. No es la fuerza una de sus características, al contrario que otras criaturas, pero es la destreza en distintos ámbitos lo que les permite ser versátiles en muchos aspectos. También son hábiles organizándose entre ellos (no tanto como los enanos, desde luego), y aprendiendo el arte de la voluntad (¿magia?).

Aspecto de los humanos

Respecto a su aspecto, varía bastante. Tras la catástrofe, se dio una importante mezcla de grupos humanos, así que no hay en la actualidad grupos humanos de aspecto similar según la zona en la que residen. Aun así en el lejano norte de Isílnaren, es fácil encontrar algunos humanos con un cabello tremendamente claro, a la par que su rostro, algo que no se halla con tanta facilidad en el resto del mundo actual. Respecto a la estatura, rara vez superan los dos metros, y con la misma rareza miden menos de 150 centímetros, cosa que es mejor dejársela a los enanos. 

Envejecen mas paulatinamente que los humanos reales (respecto a la realidad, me refiero), por lo que por ejemplo un humano de 100 años puede aparentar perfectamente un hombre de 50. O una mujer de 50 puede aparentar los 30. 

Comienzos 

Los humanos existieron desde mucho antes de la catástrofe. En los inicios del mundo antiguo, estos ya habitaban las tierras del mundo de Äidín, en ambos continentes (Isílnaren y Antilea) y formaban sus reinos a lo largo y ancho del mundo. Comenzaron como un conjunto aislado de poblados situados en distintos lugares muy alejados los unos de los otros, en el mundo. En aquel entonces, Äidín (nombre para denominar al mundo antiguo) era tan extenso que para los humanos resultaba completamente imposible encontrarse unos pueblos humanos y otros.

Con el tiempo mejoraron la tecnología, se desarrollaron en el arte y el conocimiento, lo cual los propulso a inventar interesantes avances tecnológicos, que permitieron así el crecimiento exponencial de sus ciudades, y de su demografía. Fue durante la etapa media de Äidín, cuando las ciudades humanas abarcaban gigantescas extensiones, y eran tan colosales que llegaban a tener el tamaño de un lago de gran magnitud. Fue durante este periodo, cuando las ciudades consiguieron conectar, y así conectaron las distintas culturas humanas y se fundo el comercio entre ellas. Esto no hizo mas que acrecentar el desarrollo de los pueblos humanos, que ya estaba situados en prácticamente todo Äidín. 

Hasta la gran catástrofe 

Las ciudades de los humanos abarcaban grandes territorios ya, y el crecimiento no cesaba un solo instante. El conocimiento se había convertido en un fuerte primordial para los humanos, que les había permitido avanzar en la tecnología hasta el punto de que la obtención de alimentos y recursos no había llegado a ser mas que un habitual en la vida cotidiana, algo secundario de lo cual ya se ocupaba la propia tecnología, y una escasa atención por parte de ellos. Así que se centraron en formar guerreros, pues el recelo frente a unas criaturas que claramente eran muy superiores en cuanto a poder, los hacia sentir débiles y desprotegidos (algo irónico pues estas mismas criaturas habían sido creadas por la madre a fin de que protegieran la creación, incluidos los humanos).

Las ciudades de los humanos abarcaban grandes territorios ya, y el crecimiento no cesaba un solo instante. El conocimiento se había convertido en un fuerte primordial para los humanos, que les había permitido avanzar en la tecnología hasta el punto de que la obtención de alimentos y recursos no había llegado a ser mas que un habitual en la vida cotidiana, algo secundario de lo cual ya se ocupaba la propia tecnología, y una escasa atención por parte de ellos. Así que se centraron en formar guerreros, pues el recelo frente a unas criaturas que claramente eran muy superiores en cuanto a poder, los hacia sentir débiles y desprotegidos (algo irónico pues estas mismas criaturas habían sido creadas por la madre a fin de que protegieran la creación, incluidos los humanos).

En el periodo tardío de Äidín el armamento de los humanos era excepcional, y los guerreros avanzaron haciéndose con nuevos territorios incluso mas allá del mar que rodeaba el extenso territorio conocido por los humanos. Pese al disgusto que esto supuso para Äidín, pues el humano estaba comenzando a llevar allá a donde pisaba, la muerte y la destrucción, no era capaz de hacer nada mas que crear, y así fue como confió en que los inmortales supieran afrontar el paso de los humanos y los consiguieran hacer recapacitar. La sabiduría de los dragones era inmensa, aquellos seres inmortales, los mas poderosos de toda Äidín y a quienes había sido confiada la tarea de proteger la creación de la madre, pero todavía mas inmensa era la facilidad con la que se extraía de ellos la ira. El descontrol, casi tan grande como el orgullo y la ambición de los humanos.

El temor de los humanos por el dominio de los dragones, los llevo a formar colosales ejércitos, que se situaron en las fronteras, e incluso mas allá de ellas, de las ciudades humanas. Y en cuanto los dragones observaron aquello lo interpretaron inmediatamente como un símbolo de ofensiva (y en parte lo era). Inmediatamente los dragones atacaron: al principio los poblados fronterizos de los dominios humanos. Poco después, las propias ciudades. La masacre fue tal, que no solo se extendió hasta los humanos, sino también al resto de la creación, y el descontrol y la ira de los dragones cayó sobre toda Äidín. Dio comienzo entonces, la gran catástrofe

Las distintas culturas humanas.

Los humanos se han desarrollado de forma distinta según el rincón del mundo en el cual han crecido. Son muy distintos los habitantes de Halney-Haruál, a aquellos que han nacido en la Facción Norte, y así sucede con una variedad de ejemplos.

Continentales.

  • Continentales: Son denominados así aquellos humanos que han nacido y se han criado en entornos de temperaturas suaves, posiblemente cálidas. Toda la sociedad ha dependido y se ha desarrollado en base a ello, y la actitud de estas gentes con el paso del tiempo ha tomado una forma muy específica y particular. Son Continentales los nacidos concretamente en Tuitusk y la Facción Austral, quienes tienen un comportamiento y un aspecto físico muy semejantes. Son de estatura mediana, aunque hay muchas variaciones en ese aspecto. Tienen un cabello de tono amarronado, también negruzco, rostros blanquecinos que en ocasiones se muestran algo más amarronados. Suelen mostrar una complexión corpulenta. Se adaptan bien a cualquier condición climática. Es gente particularmente amable y abierta, con un gran interés por los demás (por lo general) y por el conocimiento. Aventureros por naturaleza y amantes de la tierra. Pecan de confianza en ocasiones y abren sus brazos a todo aquel que se muestra mínimamente amable y merecedor de esta amabilidad de los continentales, sin embargo en el momento en el cual detectan que el otro individuo trata de engañar o no es completamente sincero, se vuelven personas muy destructivas y rencorosas.

Nórdicos.

  • Nórdicos: Los nórdicos pueblan principalmente la facción norte y el norte de Nivemba (estos en menor medida). Característico de su aspecto físico es que poseen un tono de cabello mucho mas claro que el resto de los humanos por lo general, variando inclusive hasta el rojizo. Son gente alta y delgada, salvo si ejercitan mucho sus cuerpos, caso en el que se vuelven corpulentos. Maestros de la caza y gente en principio de pocas palabras. Aunque son personas que al principio parecen distantes o poco interesadas por mantener relaciones amistosas con otras sociedades, es algo complicado para quien neos nórdico llegar a entablar una conversación con ellos sin que se muestren recelosos o desconfiados. Una vez el nórdico confía y se siente cómodo en la conversación, resulta muy amable y ante todo, sincero. Viven en poblados muy dispersos los unos de los otros sin embargo muy concentrados en población y estructuras.

Desérticos.

  • Desérticos: (Tomado del artículo Halney-Haruál) La gente de HalneyHaruál tiene un tono de piel mucho mas oscuro debido a la continua incidencia solar sobre sus pieles, que con el paso de las generaciones ha ido adaptándose de modo que los protegiera mejor de su incidencia. Suelen tener cabello moreno y los ojos varían entre tonos verdes a tonos dorados. No son gente tan alta, pero si tienen una constitución fuerte y recia. Los rasgos faciales suelen ser duros y afilados; además el aspecto inocente o juvenil que pueden llegar a tener durante los primeros años de vida se esfuma con gran rapidez al llegar a la edad adulta, sin dejar rastro alguno de ello. Son el tipo de: humanos desérticos, con sus rasgos característicos. Respecto a la forma de ser de los habitantes de Halney-Haruál, es gente que busca ante todo la supervivencia, y en el caso de tener familia tratan por todos los medios de favorecer el futuro de estas. No son gente poco noble, sin embargo en el caso de tener delante una oportunidad para mejorar el porvenir, la toman sin dudarlo un solo instante. Al mismo tiempo, cuando un nacido en Halney-Haruál entabla amistad, a menos que tenga unas intenciones muy concretas, se forma una amistad muy firme y sólida que en escasas ocasiones se rompe. Son muy protectores con sus familias, y se juntan por grupos de nómadas con la intención de que dentro de esas pequeñas sociedades dispersas puedan apoyarse los unos a los otros.

Elïnticos.

  • Elínticos: Elïnticos son aquellos humanos que han convivido durante generaciones con poblados Elïnt, teniendo una afinidad después de ese tiempo con ellos, que ha generado una cultura y forma de vida distinta a la del resto de los humanos. Al contrario que las sociedades humanas, las sociedades de los Elïnticos suelen estar constituidas por grupos pequeños de personas que habitan especialmente entre los bosques. Normalmente tienen uno o dos Elïnt que los guían como ‘maestros’, con la intención de instruir a los humanos para que estos estén capacitados para proteger la creación de La Madre. Sus rasgos físicos, entremezclados en muchas ocasiones con los Elïnt, son característicos por una piel muy pálida y unos ojos muy claros cuyo tono varía entre verdes y mieles, que contrasta con un cabello completamente oscuro y liso, que frecuentemente llevan largo. Son humanos pacíficos que no buscan ningún mal ni conflicto; sin embargo, estos humanos aprenden a pelear al alcanzar la edad adulta con la intención de proteger a los Elïnt y pelear por ellos en el caso de que estos se vean amenazados. (referencia!: los Elïnticos pueden recordar visualmente respecto a sus vestimentas y simbología, a la cultura celta).