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2015-09-25 120927

El rey enano Agnur "el Artífice" es cuarto en su nombre. Proviene de un antiguo linaje de enanos que se asentaron en el principio de los tiempos en la nívea tierra de Nivemba. Sus primeros ascendientes se asentaron sobre la superficie de Nivemba, viviendo sobre sus montañas centrales, y construyendo allí enormes ciudadelas de piedra obtenida de las mismas montañas sobre las que se situaron. 

Es algo mas alto que la mayor parte de los enanos, como todo el linaje de los Agnursson , llegando a medir 170cm, algo muy distinguido entre los enanos que hacen que sea identificado fácilmente de enarte el resto de los enanos, a parte de su indumentaria de diamantes y oro. Es un hombre fornido que ha luchado contra dragones en las tierras centrales de Nivemba, como han hecho los antiguos de su nombre para poder permanecer en la tan querida por ellos, Nivemba. 

La gente lo conoce como un individuo de pocas palabras, que únicamente habla cuando tiene algo importante que decir. El resto del tiempo da ordenes y se manifiesta únicamente en su fortaleza subterránea, en la Ciudadela De Las Entrañas. De mirada fría y semblante afilado, causa temor en aquellos que no cocean demasiado bien la cultura de los enanos, y mucho menos, al rey Agnur. No mantiene relaciones estrechas con el resto de los individuos que no son de raza enana, que conviven en Nivemba en los alrededores de los dominios de los enanos.

—No habría establecido un contacto directo con el rey Agnur, de no ser porque tuve en mis manos una espectrolita —contaba el posadero, híbrido de lobo—. Su majestad Agnur pareció tan asombrado por ver ese increíble mineral, que por primera vez me dirigió la mirada en aquella conversación que había durado cinco horas.

Infancia

Creció a la sombra de su hermano Agnusdorff, quien era el primer heredero del trono de la Ciudadela de las Entrañas. Agnusdorff durante los primeros años de vida se llevó especialmente bien con su hermano, sin embargo cuando Agnusdorff fue separado de él debido a que empezó a recibir la instrucción especial que era requerida para poder tomar el trono en el día correspondiente, la relación se enfrió. Desde entonces Agnur detestó a su hermano, mitigando en sus pensamientos que de haber preferido mantenerse con él, habría podido, más allá de la coronación. Paralelamente a la instrucción de su hermano Agnusdorff, Agnur aprendió el arte de batallar y todo lo relacionado con el belicismo que utilizaban los enanos para proteger sus tierras. Además, se hizo maestro de forjas, y aprendió más sobre la tecnología que sostenía la Ciudadela de las Entrañas.

“—Intentaba animarlo. Le decía que él era un muchacho excepcional, ¡que lograría grandes cosas! Él nunca había querido ser rey, sin embargo; no era envidia lo que lo hacía sentir mal —comentó la cuidadora del Rey Agnur durante su infancia—. Él solo quería seguir estando con su hermano. Jugar a que eran guerreros en las entrañas de la tierra, que mataban dragones y forjaban espadas.”

Años siguientes y adultez

La trágica muerte de su hermano Agnusdorff en el abismo de la Ciudadela de las Entrañas, batallando contra un inmortal, supuso un cambio radical en la vida de Agnur. Ahora, era él el único heredero del trono de la Ciudadela de las Entrañas, y no había recibido ninguna preparación previa. Además, no contaba con el apoyo de los enanos para mantenerse como Rey de los Enanos de Nivemba, o también denominado "El verdadero rey de Nivemba".

Sin embargo la opinión de los enanos cambió con rapidez cuando el mismo inmortal que había dado muerte a su hermano, resurgió del abismo y ascendió hasta la ciudadela. Agnur se enfrentó a la criatura, y salió victorioso, ganando así la aprobación de todos los enanos. Posteriormente, mandó a fortificar más todavía la Ciudadela de las Entrañas y realizar conexiones subterráneas a los puntos más vulnerables, de modo que los guardianes enanos pudieran marchar con rapidez en el caso de que por desgracia apareciera nuevamente un Inmortal. Fue coronado Rey de la Ciudadela, y gobierna desde entonces en el Centro de Nivemba.

Escritos de Agnur

Agnur además, ha escrito diversas obras con el objetivo de instruir al resto de los enanos en el arte de la guerra y la sociedad enana para que fueran capaces de proteger sus propias tierras. Entre ellos se encuentran:

Escritos románticos:

  • Dos enanos, una montaña.
  • El pedrusco que penetró su corazón.
  • El cerro donde el enano dijo adiós.
  • El Diario de Agnurroah.
  • 50 Sombras de Agnur.